Entre Hunsrück, al norte, y el Palatinado, al sur, discurre el río Nahe, que da nombre a la región y que atraviesa viñedos conocidos por la especial variedad de aromas y sabores afrutados de sus vinos, vinos que atrapan a los amantes del vino desde la primera gota.
Aunque estos vinos son una brillante joya una vez vertidos en la copa, las verdaderas piedras preciosas de la región de Nahe son las que se encuentran en la comarca de Idar-Oberstein. Idar-Oberstein es el mayor centro de Alemania en lo que a piedras preciosas se refiere, siendo además un lugar de una fama mundial. Es por esta razón que no deberá pasar la oportunidad de visitar el museo alemán de piedras preciosas ("Deutsches Edelsteinmuseum"). Otro monumento de la zona, que se eleva 60 metros por encima del suelo, es una iglesia esculpida en la propia roca de la pared de una montaña. Una vez se hayan visto las brillantes piedras preciosas o se haya contemplado la talla de las mismas, bastará un poco de imaginación para despertar el buscador de tesoros que lleva dentro al visitar las innumerables ruinas de castillos que acompañan el curso del Nahe. Es probable que la búsqueda de dichos tesoros sea infructuosa, pero si lo que desea es un emocionante hospedaje, se le abrirán gustosamente la mayor parte de las medievales puertas de la zona.
Otro de los tesoros que le ofrece esta tierra son las tres ciudades balneario de Bad Kreuznach, que sorprende por sus exquisiteces arquitectónicas y sus famosas casas-puente sobre los pilares de un antiguo puente que data del año 1300, Bad Münster, en Stein-Ebernburg, con sus impresionantes formaciones rocosas, y Bad Sobernheim. Las beneficiosas fuentes termales e innumerables terapias y ofertas de balnearios hacen de la región de Nahe uno de los lugares más queridos por los visitantes de aquí y allá, donde el relax es el punto más importante de su oferta turística.






