Coblenza ha sido desde tiempos inmemoriales un punto caliente para pueblos y visitantes. Los romanos la llamaron "Confluentes" y le obsequiaron la tradición vinatera que hasta hoy mantiene.
Coblenza
Dos son los elementos que dominan la imagen de la ciudad: la situación de la confluencia del Rin y el Mosela y la poderosa fortaleza de Ehrenbreitstein. Entre ellos, sobre el "Deutschen Eck" o "rincón alemán" reina la estatua del emperador a lomos de su corcel y relata su pasado prusiano al Rin.
Desde el "rincón alemán" y a sólo un tiro de piedra, se encuentra la sinuosa parte antigua de la ciudad, la iglesia "Castorkirche" y el romántico patio de flores con su museo de arte "Kunstmuseum Ludwig". Aquí se muestra cuán joven y llena de vida está la ciudad situada entre el Mosela y el Rin. En las plazas y "brasseries", entre adoquines, fachadas y entramados de madera late el corazón de la ciudad y corre una suave brisa del sur por sus callejones en las noches de verano que trae recuerdos casi italianos. Coblenza y sus alrededores permiten gustosos pasear por sus calles, admirando el estilo de vida del Rin, que se refleja en los alegres "Schängel" y "Kowwelenzer Lausbub" o "pilluelos de Coblenza", una denominación típica de la ciudad.
Sin la cercanía al Rin y al Mosela, Coblenza no sería la misma ciudad que es ahora; asimismo, ver el espectáculo del "Rin en llamas" desde un barco es uno de los puntos álgidos del calendario de la ciudad. Quien busque música y teatro encontrará aquí lo que desee: música llena de estilo en el clásico teatro de la ciudad o los grupos más jóvenes y modernos en los grandes festivales al aire libre frente al castillo "Kurfürstlichen Schloss". Coblenza sabe celebrar sus fiestas tal y como llegan, y es por ello que hay tantas como piedras del Rin en los muelles y la ciudad.










